"Un ser distinto, aunque sea un descendiente del poeta maldito. Se han cerrado las puertas del infierno y al poeta ni siquiera le queda el recurso de Adén o de Etiopía, errante en los cinco continentes, vive siempre en el mismo cuarto, habla con las mismas gentes y su exilio es el de todos"
Octavio Paz. Cuadrivio. La palabra edificante. Luis Cernuda
"Escribo, triste, en mi cuarto tranquilo,solo como siempre he estado,solo como siempre estaré" Fernando Pessoa. El libro del desasosiego
domingo, 23 de junio de 2013
viernes, 28 de diciembre de 2012
EL CANSANCIO DE LA SOLEDAD EN LA HABITACIÓN
En Ensayo sobre el Cansancio , Peter Handke describe la genealogía de ese estado físico y mental como la experiencia de un sufrimiento ,"unos cansancios terribles" que consistían en deformar las cosas hasta límites insospechables convirtiendo lo que tenía a su alrededor en figuras pavorosas.
Handke recuerda entonces, en su infancia, una misa de gallo convertido el mismo en elefante y que ante esa transformación grotesca sentía la necesidad de escapar, de salir fuera de la iglesia, pidiendo a los adultos que le sacaran de allí.
En cambio, en su época de estudiante, el "cansancio de las aulas", el "cansancio del oyente" se convertía en desgana y hostilidad pero ésta vez, al contrario de lo que sucedía en casa de sus padres, entonces no tenía escapatoria, no podía salir fuera, escapar, porque se encontraba solo en una ciudad, en una casa, en una habitación alquilada, en la soledad más absoluta.
Pero¿qué era lo que había que temer en este cansancio? ¿No es verdad que en el cuarto, junto a la silla y la mesa, estaban allí mismo la cama? En dormir, como evasión, no se podía ni pensar: para empezar, aquel tipo de cansancio tenía como efecto una parálisis desde la que, por regla general, ni siquiera se podía doblar el dedo meñique; mas aún, apenas se podía parpadear; incluso la respiración parecía haberse detenido, de tal forma que uno se sentía petrificado en lo más íntimo, convertido en una estatua de cansancio; e incluso cuando uno había hecho el esfuerzo de meterse en cama, después de una rápida evasión hacia el sueño, algo parecido al desmayo-ninguna sensación de sueño-, a la primera vuelta que uno se daba, se despertaba y se sentía en el insomnio, las más de las veces noches enteras, porque el cansancio de la soledad en la habitación acostumbra a irrumpir siempre a media tarde, o al empezar el atardecer, con el crepúsculo. Del insomnio ya han hablado otros bastante: de cómo al final llega incluso a determinar la visión del mundo del insomne, de tal forma que, con la mejor voluntad, sólo puede ver la existencia como una desgracia, cualquier actividad como algo sin sentido, cualquier amor como algo ridículo. De cómo el insomne está tumbado hasta el alba, hasta la pálida luz que para él significa la condenación, una condenación que va más allá de uno mismo, en su infierno de insomnio, que alcanza a la totalidad del ser humano, un ser fracasado que se encuentra en un planeta que no es el suyo.
Peter Handke. Ensayo sobre el Cansancio
domingo, 9 de diciembre de 2012
MI HABITACIÓN ESTABA EN UNA BUHARDILLA
"Ahora trabajo de noche. Desde las doce hasta las cinco de la mañana. El mes pasado, mi habitación, Rue-Monsieur-le-Prince, daba sobre un jardín del liceo Saint-Louis. Había unos árboles enormes bajo una estrecha ventana. A las tres de la mañana, la vela mengua: todos los pájaros gritan a la vez en los árboles: se acabó. No más trabajo. Tenía que mirar los árboles, el cielo, arrebatados por esa hora indecible, primera de la mañana. Veía los dormitorios del liceo, absolutamente solos. Y el ruido rítmico, sonoro, delicioso de las carretas en los bulevares. Fumaba mi pipa-martillo, escupiendo sobre las tejas, porque mi habitación estaba en una buhardilla. A las cinco, bajaba a comprar un poco de pan; es la hora. Los obreros están ya en movimiento. Para mí es la hora de emborracharme en las botillerías. Volvía a comer y me acostaba hasta las siete de la mañana, cuando el sol hace salir las cochinillas de debajo de las tejas"
Arthur Rimbaud
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| Hotel Pimodan-Paris |
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| Deborah Turbeville |
VIRAJE DECISIVO
Cuando él, que vivía en la espera, un país extranjero,
sentado en la habitación de un albergue,
sentado en la habitación dispersa, alejada de él, que
lo rodeaba de un ambiente taciturno, y en el espejo evitada
de nuevo la habitación,
y más tarde, vista desde el fondo de su torturadora cama,
otra vez la habitación:entonces deliberaba esto al vacío,
imperceptiblemente, deliberaba a propósito de su corazón sensible,
en el fondo de su cuerpo trastornado de dolor,
de su corazón a pesar de todo sensible,
esto deliberaba y juzgaba ese corazón:
no poseía nada del amor.
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| Kertesz |
jueves, 24 de mayo de 2012
EN LA HABITACIÓN DISPERSA
Viraje decisivo
(...)¿Mirando desde hace cuánto tiempo?
¿Desde hace cuánto tiempo privándose ya íntimamente
suplicando en el fondo de la mirada?
Cuando él, que vivía en la espera, un país extranjero,
sentado en la habitación de un albergue,
sentado en la habitación dispersa, alejada de él, que
lo rodeaba de un ambiente taciturno, y en el espejo evitada
de nuevo la habitación,
y más tarde, vista desde el fondo de su torturadora cama,
otra vez la habitación:entonces deliberaba esto al vacío,
imperceptiblemente, deliberaba a propósito de su corazón sensible,
esto deliberaba y juzgaba ese corazón:
no poseía nada del amor.
(...)
Rainer María Rilke. Fragmento de un Viraje decisivo
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| Kértesz |
...DURANTE EL DIA HABLA A MENUDO EN VOZ ALTA...
Ewald vuelve a casa mas pronto, toma su té y se queda despierto hasta bien avanzada la noche, leyendo o trabajando. Cada vez que la ve se sienta a su lado, sonríe, y así su habitación se va volviendo más entrañable. Ahora se ocupa más de ella, lleva flores a casa, y durante el día habla a menudo en voz alta, como si ya no tuviera ningún secreto para estas cuatro paredes.(...)
El joven encuentra todavía muchas cosas a favor del nuevo emplazamiento, como por ejemplo: que así puede mirar directamente a través de la ventana. Es como un cuadro. Este patio, donde los castaños pierden las hojas tan despacio(Pero¿son realmente castaños?) Una antigua fuente de piedra, totalmente oculta, mana y mana, como si fuera una canción, como un acompañamiento de todo...Incluso tiene un bajo relieve en la base. Sí, si se pudiera ver lo que representa. Lástima, oscurece tan pronto, habrá que encender las luces ahora mismo. Por otro lado, cuando fuera no sopla viento, como ahora !qué lentas caen las hojas entonces, que ridículamente lentas...! una de ellas se queda casi quieta en el denso aire húmedo y mira hacia dentro, tan cerca que la nariz se le aplasta contra los cristales, y las facciones adquieren un aire aplatanado, vampiresco, febril...
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| Paul Klee-El artista escribiendo en la ventana-1900 |
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| Rainer Maria Rilke |
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| Rilke en Meudon-1900 |
lunes, 21 de mayo de 2012
El cuarto de trabajo de F.
Estar solo en una habitación
Jueves por la mañana
La calle es ruidosa, además están construyendo en la esquina opuesta, la casa de enfrente no es la iglesia rusa, sino una casa de departamentos llenos de gente; no obstante..., estar solo en una habitación es tal vez una condición necesaria de la vida, estar solo en una casa-para ser exacto: temporalmente-una condición necesaria de la felicidad (una condición, porque de que me serviría la casa si no viviera, si no tuviera una patria donde descansar, por ejemplo dos ojos vivaces celestes, animados de incomprensible piedad), pero así la casa forma parte de mi felicidad, todo en silencio, el cuarto de baño, la cocina, el vestíbulo, las tres habitaciones, sin ese ruido de las casas de departamentos, ese ambiente de burdel, ese incesto de los cuerpos; los pensamientos y los deseos irrefrenables han perdido hace rato el dominio de sí mismos donde en todos los rincones, entre todos los muebles surgen relaciones prohibidas, cosas impropias, fortuitas, criaturas ilícitas, y donde nada se parece nunca a tus silenciosos suburbios vacíos del domingo, sino a los salvajes suburbios abarrotados y sofocantes de un ininterrumpido sábado por la tarde.
F
martes, 8 de mayo de 2012
EN LA ESTRECHEZ DE ESAS CUATRO PAREDES
"Cada mañana, después de levantarse, Simon tendía su cama e iba luego a la cocina a preparar el cacao, realmente muy sabroso, para alegría de su hermana, pues también en este caso estaba atento al detalle que da a cualquier preparación, por modesta que sea, la perfección requerida. Se encargaba asimismo, como si fuera algo obvio y no exigiera esfuerzos ni estudios previos, de encender la estufa y mantener el fuego, así como de limpiar la habitación de Hedwig, tarea en la que mucho le ayudaba su pericia en manejar escobas largas. Abría las ventanas para que entrase aire fresco en la habitación, pero volvía a cerrarlas debidamente cuando creía llegado el momento, con el fin de tener un espacio caliente y perfumado al mismo tiempo. En floreritos distribuidos por todo el cuarto, seguían viviendo las flores arrancadas fuera, en la naturaleza, que difundían su aroma en la estrechez de esas cuatro paredes. Las ventanas tenían cortinas sencillas, pero vistosas, que contribuían a realzar la luminosidad y la alegría de la alcoba. Cubrían el piso cálidas alfombras que Hedwig había mandado hacer con restos de telas, encargándolas a reclusos pobres sumamente hábiles en la ejecución de tales menesteres. En una de las esquinas había una cama y en la otra un piano; entre ambos, un viejo sofá de forro floreado, y, delante, una mesa bastante grande con sillas a los lados. En la habitación había también un lavabo, un pequeño escritorio con su cartapacio y una estantería repleta de libros; en el suelo se veía una caja puesta boca abajo y recubierta de un paño suave, para sentarse y leer, ya que leyendo surgía a veces la necesidad de estar cerca del suelo y sentirse oriental; también había una mesita de costura con un pequeño cesto en el que se guardaba todo aquel extraño instrumental, indispensable para una muchacha de costumbres caseras, una curiosa piedra redonda provista de matasellos y sello, un pájaro, un atado de cartas y tarjetas postales, y, en la pared, un cuerno para soplar, una copa para beber, un bastón con un gran garfio, una mochila con su cantimplora y una pluma de cola de halcón. De las paredes colgaban, además, varios cuadros pintados por Kaspar, entre ellos un paisaje vespertino con bosque, un tejado visto desde una ventana, una ciudad gris entre la niebla(que era el preferido de Hedwig), una excursión al río, de suntuoso y vesperal cromatismo, una campiña en verano, un Don Quijote a caballo y una casa tan incrustada en una colina que bien podía decirse con el poeta:"Ahí detrás hay una casa". Sobre el piano, cuya tapa estaba cubierta por un paño de seda, se veía un busto de Beethoven de color verde bronce, algunas fotografías y un delicado cofrecillo vacío, recuerdo de la madre. Una cortina que más parecía un telón de boca separaba ambas habitaciones y a los dos durmientes entre sí. Por la tarde, el cuarto de la maestra adquiría un aire de peculiar intimidad cuando se encendía la lámpara y se cerraban los postigos. Y de mañana el sol despertaba en él a una durmiente bastante reacia a abandonar su lecho, aunque al final se viera obligada a hacerlo."
Robert Walser. Los hermanos Tanner
Robert Walser. Los hermanos Tanner
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| Karl Walser |
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| Karl Walser |
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| Karl Walser |
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| Karl Walser |
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| Karl Walser |
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lunes, 26 de marzo de 2012
¿Que podría ser para nosotros una habitación, Natanael?
André Gide
martes, 24 de enero de 2012
La Estancia Vacía
"Un cuarto con nadie adentro"
Sobre el soneto en -ix de Mallarmé, Calasso refiere que éste lo escribió "con la intención de ayudar al grabador que debía ilustrar el poema con un aguafuerte". Mallarmé lo veía "pleno de sueño y de vacío". De todos modos la ilustración no llegó a realizarse, el soneto fue rechazado porque seguramente se lo juzgó incomprensible. Así fue como Mallarmé resumió su poema: "Por ejemplo, una ventana nocturna abierta, pero con las dos persianas cerradas: un cuarto con nadie adentro, a pesar del aire estable que ofrecen las persianas cerradas y, en una noche hecha de ausencia, de interrogación, sin muebles salvo el esbozo plausible de vagas consolas, el marco, belicoso y agonizante, de un espejo colgado al fondo, con el reflejo estelar e incomprensible, de la Osa Mayor, que enlaza al cielo solo esta habitación abandonada al mundo".
El año de 1866 es según Calasso cuando la poesía de Mallarmé abandona el mundo exterior y se recluye en una habitación; ésta habitación coincide con el espacio de la poesía.
Habitación, estancia vacía, un templo vacío en el que no habitan los ídolos, vacante de imágenes. La literatura restaura y reencuentra a los ídolos fugitivos, el estado de ausencia del espejo.
miércoles, 18 de enero de 2012
Nietzsche, última estación
Después se retira a su habitación mezquina, pobre, fría. La mesa está colmada de papeles, notas, escritos, pruebas, pero ni una flor, ni un adorno, algún libro apenas y, muy raras veces, alguna carta. Allá en un rincón, un pesado cofre de madera, toda su fortuna: dos camisas, un traje, libros y manuscritos. Sobre un estante, muchas botellitas, frascos y medicinas con los que combatir sus dolores de cabeza que le tienen loco durante horas y más horas, para luchar con los calambres del estómago, los vómitos, para vencer su pereza intestinal y para combatir, sobre todo, su terrible insomnio con cloral y veronal.
Durante quince años recorre Nietzsche esa galería subterránea que va de habitación alquilada a habitación alquilada, siempre desconocido, sólo conocido de sí mismo, pasa por obscuras ciudades, por tétricas habitaciones, por pensiones mezquinas, por sucios vagones de ferrocarril, por cuartos de enfermos, mientras en la superficie del tiempo bulle toda la ruidosa feria de las artes y de las ciencias(...)
Durante quince años, Nietzsche sale y vuelve a caer en el ataúd de su habitación, va de muerte en muerte, de dolor en dolor, de resurrección en resurrección, hasta que todas las energías de su cerebro estallan por fin y le destrozan"
Stefan Zweig. La lucha contra el demonio
sábado, 14 de enero de 2012
ASÍ ES COMO SE AMUEBLA UNA HABITACIÓN CON EL PASADO
Llegas a cualquier sitio, solo. Y entonces quieres sacar tus recuerdos, aunque son también tus sueños, y colgarlos por la habitación como fotos. Y entre cada uno se te ocurre poner un espejo imaginario que refleje tu propia cara. Así es como se amuebla una habitación con el pasado. Y durante un breve espacio de tiempo, te inspirará incluso. Pero yo siempre he preferido-aun cuando no tuviera dinero y tan sólo supiera unas palabras de la nueva lengua-echar a andar por las calles desconocidas
El pintor húngaro Janos Larn en su diario, con fecha 15 de mayo, 1952.
John Berger en Un pintor de hoy
viernes, 13 de enero de 2012
RECORRÍ, DESPACIO, EL REDUCIDO ESPACIO DE MI CUARTO
98.
Me desperté hoy muy temprano, en un repente lleno de confusión, y enseguida me levanté de la cama, bajo el ahogo de un tedio incomprensible. Ningún sueño lo había causado; ninguna realidad podría haberlo producido. Era un tedio absoluto y completo, pero fundado en algo. En el fondo oscuro de mi alma, invisibles, fuerzas desconocidas trataban una batalla en la que mi ser era el suelo, y todo mi ser temblaba por el incógnito combate. Una náusea física de la vida entera nació con mi despertar. Un horror a tener que vivir se levantó conmigo de la cama. Todo me pareció hueco y tuve la impresión de que no hay solución para ningún problema.
Una inquietud enorme me hacía estremecer hasta el mínimo gesto. Tuve miedo de enloquecer, no de locura, sino del mismo sitio aquel. Mi cuerpo era un grito latente. Mi corazón latía como si hablara.
A grandes y falsos pasos, que traté en vano de transformar en otros, recorrí, descalzo, el reducido espacio de mi cuarto, y la diagonal vacía del cuarto interior, que tiene la puerta en el ángulo que da al pasillo de la casa. Con movimientos incoherentes e imprecisos, toqué los cepillos de encima de la cómoda, desplacé una silla, y golpeé una vez con la mano movida en balanceo el hierro áspero de las patas de la cama inglesa. Encendí un cigarro, que fumé por pura subconsciencia, y sólo cuando vi que había caído ceniza en la cabecera de la cama-¿cómo, si yo no me había recostado allí?-comprendí que estaba poseído, o cosa similar, en ser cuando no en nombre, y que la conciencia de mismo, que debería tener, se había ido alternando con el abismo"
Fernando Pessoa, El libro del desasosiego
Me desperté hoy muy temprano, en un repente lleno de confusión, y enseguida me levanté de la cama, bajo el ahogo de un tedio incomprensible. Ningún sueño lo había causado; ninguna realidad podría haberlo producido. Era un tedio absoluto y completo, pero fundado en algo. En el fondo oscuro de mi alma, invisibles, fuerzas desconocidas trataban una batalla en la que mi ser era el suelo, y todo mi ser temblaba por el incógnito combate. Una náusea física de la vida entera nació con mi despertar. Un horror a tener que vivir se levantó conmigo de la cama. Todo me pareció hueco y tuve la impresión de que no hay solución para ningún problema.
Una inquietud enorme me hacía estremecer hasta el mínimo gesto. Tuve miedo de enloquecer, no de locura, sino del mismo sitio aquel. Mi cuerpo era un grito latente. Mi corazón latía como si hablara.
A grandes y falsos pasos, que traté en vano de transformar en otros, recorrí, descalzo, el reducido espacio de mi cuarto, y la diagonal vacía del cuarto interior, que tiene la puerta en el ángulo que da al pasillo de la casa. Con movimientos incoherentes e imprecisos, toqué los cepillos de encima de la cómoda, desplacé una silla, y golpeé una vez con la mano movida en balanceo el hierro áspero de las patas de la cama inglesa. Encendí un cigarro, que fumé por pura subconsciencia, y sólo cuando vi que había caído ceniza en la cabecera de la cama-¿cómo, si yo no me había recostado allí?-comprendí que estaba poseído, o cosa similar, en ser cuando no en nombre, y que la conciencia de mismo, que debería tener, se había ido alternando con el abismo"
Fernando Pessoa, El libro del desasosiego
sábado, 31 de diciembre de 2011
Nosotros queremos ser los poetas de nuestra vida
Ser los poetas de nuestra vida, como quería Nietzsche, navegar sobre la ola, ser dueños de nuestro destino.
En "Impresiones de Africa", la "vida de poeta" de Raymond Rousell entregado a lo imposible.
Cuando publica "Le Doublure", narra su experiencia en el éxtasis de la escritura semejante a una iluminación, cuando escribía se iluminaba el mundo:
En "Impresiones de Africa", la "vida de poeta" de Raymond Rousell entregado a lo imposible.
Cuando publica "Le Doublure", narra su experiencia en el éxtasis de la escritura semejante a una iluminación, cuando escribía se iluminaba el mundo:
"Lo que escribía resplandecía, cerraba las cortinas, porque temía que las mas mínima figura que dejara escapar el luminoso resplkandor que brotaba de mi pluma. De pronto sentía deseos de retirar la pantalla e iluminar el mundo,. Si hubiese dejado esos papeles tirados por doquier, el resplandor que emanaba de ellos hubiese llegado hasta CHINA Y LA MASA ENLOQUECIDA HUBIESE ASALTADO MI CASA" RRousell
EL FIN DE LOS VIAJES(Tristes Trópicos. Levi-Strauss)
¿Fui entonces el único a quién solo cenizas quedaron en sus manos?"Viajes: cofres mágicos de promesas soñadoras, ya no entregareis vuestros tesoros intactos. Una civilización proliferante y sobreexcitada trastorna para siempre el silencio de los mares. Los perfumes de los trópicos y la frescura de los seres son viciados por una fragmentación de hedores sospechosos que mortifican nuestros deseos y hacen que nos consagremos a recoger recuerdos semicorruptos".
"¿Cómo la pretendida evasión del viaje podría conseguir otra cosa que ponernos frente a las formas desgraciadas de nuestra existencia histórica?".
"Lo que nos mostráis en primer lugar, !oh viajes!, es nuestra inmundicia arrojada al rostro de la humanidad.
Entonces comprendo la pasión, la locura, el engaño de los relatos de viajes"
"¿Diremos entonces que nuestros modernos Marco Polo traen de esas mismas tierras, ahora en forma de fotografías, libros y relatos, las especies morales que nuestra sociedad, sintiéndose naufragar en el hastío, necesita con mayor apremio?"
domingo, 25 de diciembre de 2011
LA VERDADERA POESÍA
La Habitación del Poeta es una reflexión sobre la noción de los límites y el sentido del espacio. ¿Dónde se sitúa la verdadera poesía? Preguntarnos por su situación es entender la poesía como una forma de conocimiento, lo poético asimilado a lo místico de Cassirer y a lo imposible de Bataille, como definía Leiris a éste último, el hombre de lo imposible, desde el momento en que la experiencia poética se plantea como una imposibilidad por su carácter indecible:
sábado, 24 de diciembre de 2011
lunes, 12 de diciembre de 2011
En las habitaciones a la moderna
"Había amueblado-imposible que no fuera-a costa de algunas cosas esenciales-con un cierto y relativo lujo sus dos cuartos. Se había preocupado especialmente de las sillas-con brazos, hondas, blandas-de los reposteros y de las alfombras. Decía él que así se había creado un interior "para mantener la dignidad del tedio". En las habitaciones a la moderna el tedio se hace incomodidad, dolor físico"
Fernando Pessoa. El libro del desasosiego
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