"Había amueblado-imposible que no fuera-a costa de algunas cosas esenciales-con un cierto y relativo lujo sus dos cuartos. Se había preocupado especialmente de las sillas-con brazos, hondas, blandas-de los reposteros y de las alfombras. Decía él que así se había creado un interior "para mantener la dignidad del tedio". En las habitaciones a la moderna el tedio se hace incomodidad, dolor físico"
Fernando Pessoa. El libro del desasosiego

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