Llegas a cualquier sitio, solo. Y entonces quieres sacar tus recuerdos, aunque son también tus sueños, y colgarlos por la habitación como fotos. Y entre cada uno se te ocurre poner un espejo imaginario que refleje tu propia cara. Así es como se amuebla una habitación con el pasado. Y durante un breve espacio de tiempo, te inspirará incluso. Pero yo siempre he preferido-aun cuando no tuviera dinero y tan sólo supiera unas palabras de la nueva lengua-echar a andar por las calles desconocidas
El pintor húngaro Janos Larn en su diario, con fecha 15 de mayo, 1952.
John Berger en Un pintor de hoy



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