En Ensayo sobre el Cansancio , Peter Handke describe la genealogía de ese estado físico y mental como la experiencia de un sufrimiento ,"unos cansancios terribles" que consistían en deformar las cosas hasta límites insospechables convirtiendo lo que tenía a su alrededor en figuras pavorosas.
Handke recuerda entonces, en su infancia, una misa de gallo convertido el mismo en elefante y que ante esa transformación grotesca sentía la necesidad de escapar, de salir fuera de la iglesia, pidiendo a los adultos que le sacaran de allí.
En cambio, en su época de estudiante, el "cansancio de las aulas", el "cansancio del oyente" se convertía en desgana y hostilidad pero ésta vez, al contrario de lo que sucedía en casa de sus padres, entonces no tenía escapatoria, no podía salir fuera, escapar, porque se encontraba solo en una ciudad, en una casa, en una habitación alquilada, en la soledad más absoluta.
Pero¿qué era lo que había que temer en este cansancio? ¿No es verdad que en el cuarto, junto a la silla y la mesa, estaban allí mismo la cama? En dormir, como evasión, no se podía ni pensar: para empezar, aquel tipo de cansancio tenía como efecto una parálisis desde la que, por regla general, ni siquiera se podía doblar el dedo meñique; mas aún, apenas se podía parpadear; incluso la respiración parecía haberse detenido, de tal forma que uno se sentía petrificado en lo más íntimo, convertido en una estatua de cansancio; e incluso cuando uno había hecho el esfuerzo de meterse en cama, después de una rápida evasión hacia el sueño, algo parecido al desmayo-ninguna sensación de sueño-, a la primera vuelta que uno se daba, se despertaba y se sentía en el insomnio, las más de las veces noches enteras, porque el cansancio de la soledad en la habitación acostumbra a irrumpir siempre a media tarde, o al empezar el atardecer, con el crepúsculo. Del insomnio ya han hablado otros bastante: de cómo al final llega incluso a determinar la visión del mundo del insomne, de tal forma que, con la mejor voluntad, sólo puede ver la existencia como una desgracia, cualquier actividad como algo sin sentido, cualquier amor como algo ridículo. De cómo el insomne está tumbado hasta el alba, hasta la pálida luz que para él significa la condenación, una condenación que va más allá de uno mismo, en su infierno de insomnio, que alcanza a la totalidad del ser humano, un ser fracasado que se encuentra en un planeta que no es el suyo.
Peter Handke. Ensayo sobre el Cansancio



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