domingo, 23 de junio de 2013







"Un ser distinto, aunque sea un descendiente del poeta maldito. Se han cerrado las puertas del infierno y al poeta ni siquiera le queda el recurso de Adén o de Etiopía, errante en los cinco continentes, vive siempre en el mismo cuarto, habla con las mismas gentes y su exilio es el de todos"
Octavio Paz. Cuadrivio. La palabra edificante. Luis Cernuda



El modesto cuarto que el poeta ocupaba en el pabellón universitario de Peterson Lodge. Le sorprendió el "perfecto orden", la "minuciosa colocación de los escasos libros", "la nitidez que se respiraba en el ambiente y un detalle": un marco vacío y dorado.


Era el interior monástico, austero, desnudo, tan próximo a la celda de un monje en que Luis Cernuda solía refugiarse durante los años de su exilio(pequeña habitación de paredes desnudas, anaqueles semivacíos, con escasos libros, que reconocemos habitualmente en tantas fotografías de otros exiliados republicanos, siempre ligeros de equipaje).


Nuestro poeta nunca tuvo un hogar propio, invariablemente ocupó un cuarto en calidad de huésped o inquilino.


José Teruel. Los años norteamericanos de Luis Cernuda